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Lechón a la varita… el rey del Food & Wine Classic en Aspen
Delegación boricua junto a Apa (centro) celebran la llegada del lechón.
Por: Yaira Solis Escudero
Especial para EL VOCERO
ASPEN, Colorado – El cierre del Food & Wine Classic en Aspen fue de Puerto Rico, sin duda. Tal como lo indicara ésta, que suscribe en el segundo reportaje de Puerto Rico en Aspen (publicado en ESCENARIO/Extra en el portal cibernético: www.vocero.com), Puerto Rico lo hace mejor.
Cuando se trata de llevar nuestro espíritu fiestero y de buena mesa al resto del mundo, nadie como los puertorriqueños, y ayer domingo 15 de junio, seis mil personas lo pudieron constatar en Aspen, Colorado.
Todo comenzó con el lechón asado de Luis Ramos a quien todos conocemos como Apa. Un experto en materia de asar lechones. Cuarenta de sus 50 años de vida los ha dedicado al negocio familiar: Lechonera Apa en Guaynabo. Fue de su padre don Bernardo Ramos (centenario y con buena salud) que Apa y cinco de sus 10 hermanos, heredaron la buena mano para la preparación del lechoncito asado. Claro, que el secreto está en el adobo, el mismo que usó para preparar los cuatro lechones aquí en Aspen y que llevan desde el jueves 12 de junio adobados.
“La receta de nuestro adobo es de mi padre y nosotros la seguimos al pie de la letra porque de lo contrario nos regaña”, confesó Apa. Ají dulce, ajo, cilantrillo, culantro, pimienta, sal y orégano son los ingredientes que hacen el rico adobo. “Deben estar mínimo cuatro horas adobados y deben reposar boca arriba para que todo el animal se beneficie del mismo”, acotó el célebre lechonero, quien por segunda ocasión sale de Puerto Rico para conquistar paladares de gourmands en el exterior. La primera vez fue en Nueva York, nada más y nada menos que en el restaurante Le Bernardin (Tres Estrellas Michelin) en compañía de Alfredo Ayala y ayer en Aspen, en el festival culinario más importante de la nación norteamericana.
Junto a Apa, los chefs Mario Pagán, Wilo Benet, Roberto Treviño y Carmen González completaron un menú bien puertorriqueño: yuca en escabeche, morcilla envuelta en hojaldre con conserva de papaya, guineítos en caramelo con ron, tamal tibio de arroz con coco y cajeta, tembleque con mangó, malanga con minipasteles de cerdo y arroz con gandules.
Este manjar se presentó en maridaje con nuestro cóctel emblemático, la Piña Colada que a bien tuvo elaborar Marcos Mercado. Completaron la tarde festiva de Puerto Rico en Aspen, el grupo de pleneros Zaraba.
Por Mimi Ortiz Martin / Enviada especial
Aspen, Colorado – Los panderos y las trompetas sonaron y una multitud siguió bailando en caravana detrás de la delegación puertorriqueña en una parranda de pura cultura encabezada por los chefs Mario Pagán y Roberto Treviño, cargando en sus hombros un lechón a la vara, seguidos por Wilo Benet con el guiro y Carmen González con las maracas y el resto del equipo de Rones de Puerto Rico.Miles de personas, miembros de la prensa internacional, chefs celebridades como José Andrés, Gail Simmons, directora de la revista “Food & Wine” y hasta el actor Antonio Banderas abacoraron la estación boricua para el espectacular cierre del clásico Food & Wine, mirando el macheteo del lechonero Apa Ramos y saboreando pernil y cuerito, minipasteles de masa y arroz con gandules, morcillas en “fillo”, yuca al mojo, tembleque de coco, arroz con dulce y guineítos en almíbar. “Puerto Rico se ha quedado con Aspen. Todos queremos visitar esa isla. Ha sido la comida y la música más espectacular que he saboreado en mi vida”, dijo Mark Whitmore, un “foodie” de Seattle. “Es cocina con corazón”, añadió.“Nunca pensé que los sabores de Puerto Rico fueran tan elevados y al mismo tiempo, tan fáciles de comprender”, dijo Evelyn Jayack, escritora para una revista culinaria cibernética en Los Angeles. “Son maestros chefs con dominio en el manejo de ingredientes frescos, en creatividad y presentación. Tienen clase mundial”, apuntó Steven Rosen, propietario de un deli en San Diego.
“He descubierto el otro nivel de los rones” dijo Mark Stevens, un bartender de Nueva York, y elogió las mezclas del romelier Marcos Mercado, a sorbos de una piña colada francesa con Bacardi blanco. Cinco mil personas colonizaron el precioso poblado de Aspen por tres días, disfrutando de 95 degustaciones de comida y bebida, compartiendo con cocineros célebres y descorchando más de 50 mil botellas de vinos del mundo.Exhaustos, los chefs resumieron su éxito: “Puerto Rico ha conquistado el otro nive”, dijo Benet.“Viví el frenesí de miles de personas por probar la comida puertorriqueña”, sostuvo Treviño.“El año que viene, aquí habrá un reto mundial por superarnos”, aseguró Pagán.
“Qué enorme orgullo llevar al mundo el sabor nuestro, en la comida, los rones, la música y nuestro calor como pueblo”, expresó González.“No hay mejor manera de llevar el mensaje de desarrollo económico y del liderato de Puerto Rico no sólo en la excelencia de sus rones y su comida, sino de lo que somos como pueblo”, concluyó Karen Garnik, directora de Rones de Puerto Rico. Busque más sobre Aspen este miércoles en Por Dentro.
Los chefs Benet, Treviño, Pagán y González entran al ruedo hoy en televisión nacional, entre celebridades.
Por Mimi Ortiz Martin / Especial Sal!
Aspen, Colorado – Una nevada inesperada recibió al equipo de Puerto Rico, el favorito para ‘robarse el show’ desde hoy en la edición número 26 del Food & Wine Classic, considerado la meca epicúrea al reunir a los ‘top chefs’ y ‘restaurateurs’ del mundo y a 5 mil amantes de la buena comida y bebida.
Los chefs Wilo Benet, Robert Treviño, Mario Pagán, Carmen González y el romelier Marcos Mercado fueron recibidos en grande, entre las 50 celebridades que se agrupan en esta olimpiada. “Nos han tratado súper bien. No podemos utilizar la freidora asi que cambié un poco mi menú”, dijo el Benet.
“Mis compañeros me ayudaron a picar mis carruchos”, dijo Carmen, mientras Treviño contó que “a mí me ayudaron a pelar mis cangrejos. Los lechones están listos para colocarse ya asados en la varita”. Mientras Pagán ripostó: “La gente se volverá loca con nosotros”. El equipo está instalado en una casa del pueblo y vino acompañado del grupo de plena Zaravá, Apa el lechonero y de un carrito de piraguas autóctono.
“Aquí están los paladares más exigentes, es el nicho más importante de la gastronomía donde tenemos liderato en el mercado del ron y venimos con cinco maestros”, dice Karen Garnik, directora de Rones de Puerto Rico, que celebra su 60 aniversario y que auspicia a esta delegación.
Esta mañana la Isla presentaría nuestra cocina vibrante en un ‘media tour’ en vivo a 80 canales de televisión nacional. “Nuestros chefs reviven el uso del ron como nuestras abuelas que siempre los usaban y aquí fascinan”, apunta Garnik y agrega que celebridades como Jack Pepin y Bobby Flay los utilizaron aquí en sus platos.
Entre otros super chefs están: Jean Georges, Masaharu Morimoto, Jaques y Claudine Pépin, Bobby Flay, José Andrés, Mario Batali y muchos otros.
Un campo de fútbol se convierte en el Gran Tasting Pavilion. Grandes carpas albergan a unos 50 ‘booths’ de cocineros y bodegas que servirán más de 50 mil botellas de los mejores vinos. El festejo tiene una agenda de 95 demostraciones y degustaciones de vinos. Entre las atracciones de hoy, Georges imparte un seminario sobre sabores asiático; mañana Morimoto revela sus secretos de la cocina japonesa, Andrés de la española y Flay sobre las parrilladas.
Cuando llegaba de su escuela en Aguadilla, adoraba el olor que llenaba su casa a la hora de almuerzo. Carmen González veía que su madre Doris calmaba el mal humor de su familia brindándoles un delicioso plato de comida.“Mami hacía a la gente feliz. Por eso, desde que tenía 10 años, quise ser chef”, dice la cocinera de 411” de estatura, pero de empuje y carisma gigantes.Carmen es la dama del equipo confeccionado por Rones de Puerto Rico para asistir al Food & Wine Classic en Aspen (Colorado) este fin de semana. Irá junto a maestros: Wilo Benet, Roberto Treviño y Mario Pagán. “Aspen es la cima. Será el escenario más grande en los Estados Unidos para presentar la comida puertorriqueña. Es un gran honor.”En la gran degustación del domingo, le tocó el postre: Pasteles de arroz y coco con salsa de cajeta y tembleque con mangó y salsa kumquat. Mientras que en su demostración individual preparará pernil berkshire con amarillo y mofongo de longaniza, Sour Orange y Bacardi O Gastrique; cóctel de carrucho y alcapurrias de bacalao con cóctel de pique. La chef, egresada de New York Restaurant School, se hizo famosa por su sabrosa picadera criolla, como los bacalaítos que hizo célebres en Carmen the Restaurant, en el Hotel David William de Miami. Grandes revistas reseñaban sus almojábanas con queso manchego artesanal y aperitivos como viandas con langosta y bisqué de tomate, atún con malanga y coco, camarones con piononos, tostones rellenos de bacalao guisado o el cangrejo peekytoe con terrina de aguacate y arañitas.
A su regreso de Aspen, anda cuajando la apertura de un nuevo local en la ciudad de Nueva York, entre otros proyectos. “Estoy desarrollando un concepto llamado Bar Picadera en los Estados Unidos y en Puerto Rico. También lanzaré el libro de recetas con Bacardi y otro libro de cocina personal”.Y como si fuera poco, está en negociaciones con PBS-TV para su programa de televisión nacional. “Extraño la televisión y pienso volver a ella”, dice quien tuvo un segmento en Univisión y en otras cadenas estadounidenses. “La gente aún me reconoce y me preguntan recetas. Me encanta”.Exigente y perfeccionistaSu estilo es sencillo, con giro novo latino. “Me entrené bajo la tutela de chefs franceses. Soy muy tradicional. No creo en inventar por inventar. Sí en mantenerme como soy. Puedo integrar ingredientes nuevos, pero no salto a cocinar con la tendencia de moda”, dice, quien tiene fama de perfeccionista. “Mi staff me ha comparado con el papel de Meryl Streep en Devil Wears Prada. Si veo a uno de mis cocineros de mal humor, lo mando para su casa. Si no cocinan con cariño, no hacen su trabajo.”“Amo lo que hago, me apasiona cocinar y quiero verle la cara a la gente en Aspen cuando prueben nuesta comida”, dice Carmen comprometida socialmente con organizaciones como la Fundación James Beard y otras entidades dedicadas a la investigación contra el cáncer. “En fin, adoro hacer feliz a la gente.” Como su madre Doris a la hora de almuerzo en Aguadilla.
El famoso Iron Chef recuerda a Puerto Rico y anuncia que viene con nuevo hotel en Beverly Hills y restaurante Bazaar.
Por Mimi Ortiz Martin / Especial Sal!
Aspen, Colorado – Con la urgencia de un niño hambriento, se comió las alcapurrias, el pernil, trozos de amarillos en almíbar, tomándolos con las manos y chupándose los dedos, como suelen degustar todos los chefs tras bastidores.
“Delicioso, mmm… ¿qué es esto?…¿y esto?”, preguntó el célebre ‘Iron Chef’ español José Andrés, sobre las alcapurrias de bacalao y chorizo que preparó Carmen González y los pasteles de Wilo Benet, mientras elogiaba la piña colada ‘french’ del romelier Marcos Mercado, durante el Food & Wine Classic.
“Puerto Rico tiene ya una cocina muy imperante y creativa. Qué extraordinario trabajo en la utilización de ingredientes”, dijo sobre el menú que confeccionaran además Mario Pagán y Robert Treviño.
El dueño de cinco famosos restaurantes en los Estados Unidos, productor de televisión y autor de todo un imperio de líneas culinarias, ‘regresó’ el pasado fin de semana al Puerto Rico donde vivió en los ’80, al confraternizar estrechamente con puertorriqueños.
“Esta cocina está llena de creatividad, hay corazón, tradición, pero a otro nivel”, dice, dice quien invitó a Benet a la casa donde vacaciona en Aspen y proyecta una visita a la Isla en 2009.
José Andrés, ultracarismático, ha hecho una fortuna en los Estados Unidos. A sus 22 años vivió en Isla Verde, mientras se iniciaba como cocinero en La Casona y luego en Reina de España, local que evolucionaría a Ramiro’s. Más adelante se estableció en la ciudad de Washington, donde logró popularizar las tapas y su cocina auténtica española, pero muy creativa a través de varios locales. Su exitoso bar Jaleo, fue uno de los primeros restaurantes españoles que tuvo éxito crítico y comercial en América. El más importante lo es Café Atlántico, que presenta una carta de alta cocina latina, donde puedes probar bombones de aceite de oliva. Zaytinya es su presentación de la cocina griega y Oyamel de la mexicana.
“Pero el Mini sigue siendo mi espacio de pensamiento creativo”. Se refiere a Minibar by José Andrés, un exclusivo rinconcito en el segundo piso de Café Atlántico en ‘downtown’, a una cuadra de Jaleo, donde hay sólo seis ’stools’ frente a una pequeña cocina donde Andrés atiende a sus clientes. Es su local más aclamado.
“Ahora abriré un edificio llamado Minibar, dedicado a toda la industria de mi cocina creativa”, adelanta el autor del ‘best seller’, Tapas: A Taste of Spain.
Justo cuando ‘pega’ su nuevo programa “Made in Spain”, un espectacular ‘tour’ gastronómico por España que transmite PBS, José y su empresa THINKfoodGROUP abren el mes entrante el hotel SLS en Beverly Hills. Es el primer proyecto de su alianza con SBE Hotel Group y el diseñador Philippe Starck.
“Es un hotel de lujo donde tendré un restaurante llamado Bazaar by José Andrés, con una carta de varias nacionalidades”, anuncia el receptor de dos honores de la Fundación James Beard, entre ellos el de mejor chef.
¿Qué come en su casa? “Me aburre mucho repetir comidas. No quiero dos menús iguales en una semana y eso a veces es un problema porque puede que a mi mujer le guste mucho un plato”, dice el padre de tres niñas en su feliz matrimonio con Patricia, una joven española a quien conoció bailando salsa cuando ella estudiaba gerencia de empresas en Washington D.C. “Mi pasatiempo es visitar restaurantes. Mirar a otros hacer cocina y aprender de lo que me gusta y de lo que no.”
¿Qué le resta por lograr en la gastronomía? “Una cadena de comida española en los aeropuertos de los EE.UU., posibles proyectos en Las Vegas, Miami y Nueva York y un nuevo programa de televisión. Quiero seguir demostrándole al mundo mi amor por la cocina de España”.
Por Mimi Ortiz / mortiz@elnuevodia.com
Aspen, Colorado – Bobby Flay y José Andrés se chuparon los dedos con la comida de Carmen González: pernil con mofongo de amarillo y longaniza; y gastrique de naranja agria y Bacardí Orange; alcapurrias de bacalao con salsa de pique y cóctel de carrucho con mangó verde.
Mientras, los “top chefs” y más de dos mil personas degustaban la deliciosa carta criolla de chef Wilo Benet: corned beef, con arroz blanco y amarillitos en almíbar, platanutres y, de postre, queso del país con dulce de papaya. Una vez más, los puertorriqueños se quedaron ayer con el show en el Food & Wine Classic.
“Mmm. ¡Hostia, tía…! ¿Y qué es esto?”, preguntó Andrés, propietario de restaurantes como Jaleo, Café Atlántico-Mini Bar en Washington y quien abrirá un hotel en Los Ángeles llamado SLS, cuyo restaurante se llamará Bazaar by José Andrés, además de otros proyectos de restauración y venta de sus líneas de cocina en Las Vegas y Miami. “Voy a Puerto Rico pronto, así que comeré de todo esto otra vez. Confieso que bailando salsa gorda conocí a mi esposa”, dice Andrés, felizmente casado con tres niñas y quien en los años 80 frecuentaba las discotecas Peggy Sue e Isadora y la cocina de La Casona.
Entretanto, Flay corrió a la esquina de chef Carmen: “¡Soy su fan! Todo lo que ella cocina me fascina”, dijo el propietario de Mesa Grill, en la Quinta Avenida y Bar Americaine, en la calle 52, en Nueva York.
“Conocí a Bobby cuando cociné para las víctimas de Andrew en el 1993”, dijo la aguadillana, que hoy irá a lanzarse en hang gliding.
“Pero es la primera vez que comparto con José”, dice sobre quien elogió la manera creativa de combinar el bacalao con el chorizo en la alcapurria.
Tras impartir un divertido seminario de cocina, los “top chefs” Tom Colicchio y Padma Lakshmi disfrutaron de la cocina puertorriqueña que se les sirvió.
“¡Oh, I love comfort food!”, dijeron, elogiando el divertido juego de la sal de la carne y el amarillo.
“Puerto Rico has taken Aspen”, dijo chef Flay, describiendo la popularidad de la delegación boricua y prometiendo estar en el gran final de hoy.
Los chefs prepararon junto al lechonero Apa Ramos, los lechones que asarán de madrugada para el gran final. La delegación entrará al evento con los lechones al son de la plena del grupo Zarabá. “Vamos a parecer espartanos entrando al coliseo romano”, dijo chef Mario Pagán.
“Somos los primeros”, agregó el chef Robert Treviño.
El menú: Lechón (Luis Ramos “Apa”), Minipasteles de masa y arroz con gandules (Benet), Sorpresa de morcillas en “fillo dough” con dulce de papaya y guineítos niños en almíbar (Pagán), Yuca al mojo (Treviño) y Tembleque de coco y arroz con dulce (González).
Por Mimi Ortiz Martin / Especial Sal!
Aspen, Colorado – La comida de Puerto Rico levantó las cejas de miles de personas y de chefs-celebridades como Jean Georges y Jacques Pépin, quienes probaron por primera vez el apio boricua, utilizado en ensalada por Mario Pagán en el primer Grand Tasting del Food & Wine Classic, que inició ayer. “Mmm. Excelente. Tengo que hablar con Mario sobre esto”, dijo chef Georges, uno de los cocineros y restaurateurs de más renombre en el mundo, cuyo socio, Felipe Suárez, es boricua. “Debo ir pronto a la Isla porque todo el mundo me habla de su vibrante culinaria”, agregó el cocinero, quien impartió ayer un magistral seminario de cocina asiática.Pépin, cuya esposa es puertorriqueña, se pegó al confit de cordero y al ahi tuna sobre tostón de pana. “¿Por qué mi esposa no me ha hecho esto nunca? Está exquisito… La comida puertorriqueña está a un alto nivel. No se parece a la cubana, tiene creatividad, modernidad y ésa es su belleza. El apio no lo había probado… muy interesante”, comentó Pépin, mientras que su hija Claudine, también una celebridad, aplaudió a los chefs boricuas por utilizar los ingredientes isleños.
“Sé que en Puerto Rico está ocurriendo algo muy grande en la gastronomía, el mundo lo está hablando”, dijeron los Pépin.En segundo turno, a las 7:00 p.m., Roberto Treviño fue quien hizo girar cabezas con su serenata de bacalao con vianditas puertorriqueñas en salsa de trufas y salmorejo de cangrejo Dungeness sobre bacalaíto frito. “Me siento como nunca, mira vlas caras de la gente”, dijo Treviño, quien junto a Wilo Benet fue visto por más de 4 millones en televisión nacional.Rones de Puerto Rico y su romelier Marcos Mercado fueron el jonrón del día, sirviendo tragos súper chic como el Captain side car, hasta lograr que el público olvidara el vino por buen rato. El turno sigue a Wilo Benet y Carmen González.
BY KAREN TINA HARRISON
NEW YORK DAILY NEWS
Saturday, May 24th 2008, 4:00 AM
While you can find traditional Puerto Rican food all over New York City, hop a plane to San Juan, P.R.’s glamorous capital, for a taste of the real stuff — gourmet style.
This verdant U.S. island has long supplied New Yorkers with beach fun and casino hijinks. But all of a sudden, San Juan’s dining scene constitutes another reason to visit. Puerto Rico has become prosperous and sophisticated, and with that comes the demand — by locals and tourists alike — for gourmet restaurants.
Just don’t expect old-fashioned rice and beans and deep-fried croquetas — breaded, creamy croquettes usually stuffed with ham. Puerto Rico’s classic chow has been transformed by a new generation of chefs with island roots, culinary diplomas and international résumés.
“Our cuisine is evolving quickly,” says Carmen Gonzalez, a world-renowned, homegrown chef who now lives in the Big Apple. “The Caribbean is a melting pot with the original fusion cuisine. Today’s Puerto Rican chefs add new ideas to our rich heritage, and diners are hungry for what we’re doing.
A swanky restaurant called Budatai is a good place to see Puerto Rican fusion cuisine in action. Chef Roberto Treviño, an island boy, adds Asian touches to local flavors. You’ll know this is no mere fad once you taste Treviño’s spicy tuna rolls made with pegao (crunchy Puerto Rican rice) and his churrasco (Puerto Rican skirt steak) atop saucy Chinese noodles. Budatai’s ultra-cool vibe adds to the excitement of encountering what Treviño calls “the renaissance of Puerto Rican cuisine.”
Koco, a chic, comfy spot in the gorgeously swank El San Juan Hotel, finesses Puerto Rican cooking with a bistro twist. Co-chefs Linton Romero, who grew up partly in California, and Sylva Senat, who was trained in France, ace trendy dishes like ceviche and short ribs.
But the Caribbean inspires them to create recipes like “batata lollipops,” crafted with ginger-spiced pork, and malanga, a Puerto Rican spud. Shrimp fanciers, don’t miss the gigantic “Koconut” shrimp, lightly tempura-fried and swimming in lick-the-plate coconut sauce. Order Koco’s rich coconut risotto on the side and count on desserts that are, for once, as delicious as they look.
For reviewer-praised upscale dining, follow the foodies to Pikayo, a modern masterpiece right in the San Juan Museum of Art. Chef Wilo Benet uses his Culinary Institute of America degree, his keen photographer’s eye and his inventor’s urge to mastermind dazzling, delectable dishes. We’re talking empanadilla turnovers with truffle mojito sauce, risotto with chicharron (pork cracklings) and a makeover of the beloved local dish, mofongo — a Puerto Rican matzoh ball made from green plantains and pork. Benet tops his mofongo with a fat shrimp and lavishes it with saffron broth.
Puerto Rican lunch doesn’t get better than in a 350-year-old convent.
El Convento, which once cloistered Carmelite nuns, is now a lovely boutique hotel whose sun-splashed, Moorish-arched courtyard houses the Patio del Nispero restaurant.
Chef Michael Bartemes, a San Juan native who has cooked alongside Nobu Matsuhisa in Miami, enlivens tasty light fare with Puerto Rican panache. Try his refreshing watermelon gazpacho, followed by an intriguing salad like crab with mango and avocado, or spinach with pear and blue cheese in a hummus-like pistachio-bacon dressing.
You can get a taste of old Puerto Rico at La Bombonera, a breakfast joint dating from 1902. Picture a vintage luncheonette with absolutely perfect, fresh-baked doughnuts and “mallorcas,” or cheese Danish.
But if you still dream of Puerto Rico’s customary, deep-fried food, take a drive through the green countryside to Ponce, on the island’s south coast. After admiring this historic city’s handsome town squares and Creole-style lacy porches, head up a mountainside to Pal Kampo.
This country eatery, open Friday through Sunday, dishes up soul-satisfying, old-time eats. Appetizer platters spotlight corn fritters, plantain chips, meat pies and alcapurrias — deep-fried marvels of potato-like root vegetable and ground beef.
Next, go for tamarind-glazed pork ribs, crab stew and mamposteao — rice and beans with pork. Over sangria and coconut flan, marvel at the way this alluring island honors the old while celebrating the new.

A perfect blend of rum, flavors, music and folklore represent Puerto Rico
SAN JUAN, Puerto Rico (May 20, 2008)– For the second consecutive year, Rums of Puerto Rico and the PR Tourism Company unite forces and put together a sizzling team to represent Puerto Rico in one of the nation’s most important events: the FOOD & WINE Classic in Aspen. Attendees will get a foretaste of what Puerto Rico is all about and automatically be vigorously transported to our Caribbean paradise with a combination of the oh-so-ever contagious rhythms of the “plena”, the succulent and tasty food paired to perfection with world renowned award-winning rums!
The featured Puerto Rican culinary celeb team includes Wilo Benet, chef and owner of Pikayo and Payá and soon-to-open Varita, Robert Treviño, chef and owner of Budatai, Mario Pagan, chef and owner of Chayote and Lemongrass and Carmen González, who at the moment is finishing her first cookbook and is about to open a restaurant in the Big Apple. The well-recognized sommelier Marcos Mercado, will be in charge of the rum tastings, acting as the official “rummelier”. As purveyors of fine rum, part of the elements highlighting its versatility are drinks such as Lavender Tonic with Bacardi Superior, Co-Q-Nut Sling and the ManGotham with Parrot Bay, besides having the typical ice-shaving polaris cart offering rum libations as well. Topping off the great tastes are the beats of the Puerto Rican Orchestra, Rum-bea, which undoubtedly will get thousands of foodies quickly into a party-mode.
Puerto Rican rums are required to be aged a minimum of one year in charred white oak barrels. Gold and dark “anejo” rums must be aged even longer. Aging imparts a smoother, more balanced taste to the spirit, which is what rum connoisseurs truly appreciate.
According to Adams Beverage Group, rum is the second largest spirit category in the U.S. behind vodka. Seventy-five percent of all rums sold in the U.S. come from Puerto Rico, totaling over 15 million cases. Three of the five top selling distilled spirits sold in the U.S. are rums from Puerto Rico: Bacardi, Captain Morgan and Castillo.
“Puerto Rico is the rum capital of the world boasting the highest quality and offering more versatility for mixing than any other spirit, both as an ingredient for cocktails and for cooking. This type of event helps us portray the unique qualities of Puerto Rico both as a rum producer and as a rum destination,“ commented Karen Garnik, chief marketing officer for Rums of Puerto Rico. “Seven out of every 10 bottles of rum sold in the U.S. are from Puerto Rico. Sales in the U.S. from Bacardi and Captain Morgan alone represent three-quarters of all rum sold in the U.S. Puerto Rico is by far the market leader in this spirit category,” she concluded.
El chef Wilo Benet, el campeón de tenis Rafa Nadal y Rones de Puerto Rico unieron fuerzas en un singular “match” culinario en Nueva York.